Seara tiene una operación a nivel nacional y extremadamente compleja, con una red de ventas dispersa. En consecuencia, toda la operación comercial es compleja y el proceso de emisión/aprobación de solicitudes de inversión y descuento (FAP) a los clientes consumía mucho tiempo, consistiendo en varios pasos manuales, recolección de firmas y ida y vuelta con documentos impresos o escaneados varias veces.
Junto a esta dificultad operativa, está la dificultad en la gestión de datos e indicadores relacionados con la inversión, que siempre debe ser realizada manualmente por un equipo de back office, generando retrasos en las investigaciones, posibilidades de errores e imprecisiones. Muchos cálculos y cálculos de rentabilidad resultaron poco prácticos en el período de tiempo necesario.